jueves, 3 de diciembre de 2020

NUEVO PROYECTO: PODCAST "GRABANDO ...QUE NO ES POCO"

 JMHe.Cre@tive, se embarca en un nuevo proyecto.

 Un podcast alojado en la plataforma IVOOX 

    Querido oyente, todos somos contingentes pero tu eres necesario. Como no teníamos nada que perder, hemos pensado que a nosotros también nos interesaría ser intelectuales y hacer podcast para hablaros de Dostoievski o de Góngora (¡que también teníamos cuerpo de Góngora!). Pero el puesto de intelectual del pueblo ya estaba ocupado, así que solo nos quedaban libres los puestos de “cerveceros” del pueblo. Por tanto, nos ha tocado tener que dejarnos de tonterías y ponernos a hacer el “podcast”. Cada programa nos juntamos una minoría étnica para dar cuenta del líquido elemento dorado y espumoso y, ya que estamos, nos pondremos a charlar de nuestras grandes pasiones:

 https://www.ivoox.com/podcast-grabando-que-no-es-poco_sq_f11111565_1.html


     -        CINE (Lo mejor y lo peor del séptimo arte... o del vigésimo segundo)

-        SERIES DE TV (Grandes éxitos y fracasos del sofá y de la batamanta)

-        LITERATURA (De todo tipo de libros... Eso sí, sin plagiar a Faulkner, porque en este pueblo existe verdadera devoción por Faulkner)

-        COMICS (lo de antes, pero con dibujos)

-        RETROFÚTBOL (Análisis sintáctico y semántico pormenorizado de las grandezas y miserias de la cultura balonpédica)

-        MÚSICA (Celestial y terrenal)

-        Y OTROS MENESTERES, que ya saldrán con el tiempo, cuando todos seamos amigos.

 

Cada programa abarcará un tema concreto. Lo analizaremos de arriba al norte, de abajo al sur y viceversa. Les pediremos a los santos del cielo que nos den una visión global bastante aproximada. Además, incluiremos siempre recomendaciones sobre otros productos relacionados con el tema en cuestión. Todo ello, siempre desde nuestro tono de humor “amanecista”. Este programa podría ser una leyenda, … o una epopeya si nos juntamos varios. Por último, si has llegado hasta aquí y nos has escuchado, solo me queda despedirme de tí y darte las gracias por seguir con nosotros, tú que podías estar en la mesa de los ricos y de los poderosos, has elegido este humilde podcast de unos pobres cerveceros, para dar ejemplo al mundo. Nunca olvidaremos que en los momentos más difíciles, solo tú prestabas oídos a nuestras frikadas e iluminabas nuestro camino. Oyente, te llevamos en el corazón....

 TODOS SOMOS CONTINGENTES PERO TÚ, ERES NECESARIO.  ENTRA Y SUSCRIBETE


sábado, 10 de agosto de 2019

HABEMUS PORTADA!!!

NUEVO LIBRO DE JUAN MARÍN HERNÁNDEZ.
Tras tres años sin publicar, el autor nos sorprende con un libro de relatos.

SINOPSIS:
Me enseñaron de pequeño que con el miedo había que batallar, porque si este te acaba atrapando, ya nunca te podrás soltar.  Algunos dicen que es de cobardes, pero yo les confieso que algunos que tuve no los cambiaría por nada. ¿Quién no tuvo miedo a la soledad, a la oscuridad, a las pesadillas, al primer beso de adolescente, a una enfermedad, a no poder verla más, a no conseguir sus sueños...? En definitiva, el miedo es conocido como una sensación desagradable de angustia, pero hay miedos que, si se les combate, llegan a hacerte fuerte para así lograr seguir avanzando en la vida. Si hay algo que defina la forma de ser de una persona, sin duda, son sus miedos. Escribir estos nueve relatos me ayudaron a superar mis miedos a la hora de enfrentarme a conseguir mi sueño. Publicar la novela que llevaba grabada en mi memoria desde pequeño: La Sombra del Recuerdo.  

¿Quién dijo miedo? (Relatos para dormir… o no), es un libro de miedo, de mis miedos, de los tuyos. Está dividido en tres partes (tres relatos por cada una de estas) en las que, en cada una, se aborda como eje principal algunos de las fobias más comunes. Historia, misterio, reflexión y como no, terror, son los ingredientes que componen este libro. Sin más, te deseo que el miedo sea leve.


jueves, 25 de abril de 2019

DOCUMENTAL 'BÁCOR, UN PUEBLO CON MEMORIA'

Documental realizado por Juan Marín Hernández. Fue estrenado en la I Jornada de Memoria Histórica de Bácor-Olivar en 2018.




domingo, 20 de mayo de 2018

¿ES DE TONTO Y MENTECATO?

¿ES DE TONTO Y MENTECATO?
(Charla al alumnado del C.E.E Nuesta Señora del Milagro)

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”

¿Alguien me puede decir a que libro pertenece lo que acabo de leer?
¿Os suena? ¿A que libro pertenece lo que acabo de leer
Tranquilos que no vamos a leer ahora el quijote.

Hoy me gustaría haceros ver como un libro que, se escribió hace 400 años, lo podríamos extrapolar a nuestros días. Además, os voy a demostrar que en cada uno de nosotros y vosotras, hay un Alonso Quijano más conocido como Don Quijote. Aunque yo últimamente me este convirtiendo más en un Sancho Panza.

Para la humanidad hay dos versiones sobre este personaje, una de que era un loco fantasioso y otra que es la que suscribo yo y es como se define este famoso hidalgo en el libro don quijote de la mancha

Don Quijote soy, y mi profesión la de andante caballería. Son mis leyes, el deshacer entuertos, prodigar el bien y evitar el mal. Huyo de la vida regalada, de la ambición y la hipocresía, y busco para mi propia gloria la senda más angosta y difícil. ¿Es eso, de tonto y mentecato?

Stendhal un escritor francés del siglo 19 decía que una novela es un espejo a lo largo de la historia que estamos leyendo. Lo que nos decía, es que, una novela, es para el lector un espejo donde se ve reflejado junto a sus personajes y sus historias. Alonso Quijano era un arduo lector de novelas de caballería. Llegado el momento, este se plantea “¿Quién soy yo? O ¿Quién me gustaría ser en esta historia? Seguro que a los que habéis leído alguna novela que os ha enganchado, os habéis hecho esa pregunta. Un libro actúa como una conciencia viviente y muestra al lector una nueva manera de percibir la realidad. Eso ahora os pasa, por ejemplo, en videojuegos elegís un personaje y comenzáis una aventura en el que vosotros mismos sois él personaje principal. Y eso es lo que le paso Alonso Quijano que decidió convertirse en Don Quijote y lanzarse a vivir su propia aventura de caballería.

Para mi, Don Quijote, no era un loco tonto chiflado. Aquel hidalgo se creó su personaje en lucha de un mundo mejor para combatir las injusticias de aquellos años.

A mi me gustaría contaros, en un pequeño resumen, mi historia en el mundo de la escritura a ver si descubrís similitud con este personaje. Y por último, reflexionéis y decidáis si dentro de vosotros hay un hidalgo de los de lanza en astillero.

Seguro que habéis leído o incluso os han contado alguna historia que siempre que tenéis oportunidad la contáis o la recordáis. ¿No es verdad?

Pues hace 29 años mi abuelo me contó una historia real que desde ese momento se quedó grabada en mi memoria. Yo tendría 8 años, pero en ese momento sabía que esa historia algún día debía ser contada.

Aquel relato fue el causante de que me aficionará a la lectura, comencé a querer saber más sobre el tema y poco a poco me convertí en un galgo lector. Para ir preparándome y embarcarme en esa aventura que era la escritura.

Durante ese largo periplo fui “afilando mis armas”: empecé a escribir relatos para poder dominar la expresión narrativa y la ortografía. Tan importantes para vencer el miedo a esos temidos “gigantes”. Además seguía siendo un galgo lector. Con la lectura, desarrollaba más mi imaginación, me sentía más poderoso al aprender y saber cada día más. Por último, gracias a esos años, logré mi mejor arma, con la que decidí que estaba preparado para lanzarme a mi aventura: Y era tan fácil como que nadie piense por mí. La lectura y después la escritura te proporciona eso. Creo que es el mayor arma que puede tener el ser humano. Desgraciadamente aún muchos no se han dado cuenta. Estáis en la mejor edad y seguro que en el mejor momento. Dicen que el saber no ocupa lugar, id haciendo hueco y que cuando llegué el momento nadie piense por vosotros. La manipulación en estos tiempo son esos gigantes que veía don quijote, pero la lectura es el escudero sancho panza que te hará ver que tan solo son molinos. Así haremos de este lugar un mundo mejor como soñaba Don Alonso Quijano “don quijote de la mancha”. Vosotros decidís.

Brevemente os cuento mi primera aventura, después de haber afilado mis armas.

Decidí lanzarme a una pequeña aventura para ver si realmente estaba preparado para emprender mi gran aventura por la que llevaba preparándome más de 20 años.

Esta aventura se titularía El Conjuro.

EL CONJURO


¿Alguien sabe el nombre de este símbolo? (El Indalo)

¿Alguien me puede decir si conoce su significado?´

Hay varias interpretaciones sobre el significado de este símbolo

Hace muchos años leí una cita en un libro de Mario Vargas Llosa titulado “Carta a un joven novelista” que decía así “La ficción es una mentira que encubre una profunda verdad”, esa cita yo la tomé como un gran consejo y que siempre he puesto en práctica.

En el Conjuro intento dar una versión más a lo que podría significar este símbolo. En el quijote hay muchos personajes e historias que se relatan y se ha llegado a la conclusión que son hechos que sucedieron en realidad y Cervantes jugó con esto para meterlos dentro de una historia ficticia. Pues salvando las enormes distancias, en El Conjuro también sucede lo mismo.

En este libro se unen historias reales que, en gran parte, sucedieron en Almeria, como el caso del hombre del saco de Gádor, la famosa cueva de los letreros de Velez Blanco que es donde se descubrió el símbolo del Indalo, el rodaje de la película de Conan “El Barbaro”. Todas estas historias giran alrededor del Indalo.

Como no me gusta destripar mis libros o voy a hablar de la de esta ultima, que creo que os va a gustar.

En 1982 se rodó en Almeria la película “Conan el Bárbaro” en la que el actor principal es Arnorld Schawarzenagger). No sé si habéis visto la película pero en una escena, Conan esta malherido, y en una cueva de aquí de Almeria, en la parte alta de la rambla Belén, un brujo lo sana con un conjuro. Dibujando en su rostro unos símbolos hasta cubrirlo entero. Casualmente uno de esos símbolos y el único que esta de diferente color (rojo) es el Indalo. Sí os da por ver la película lo podéis comprobar.

En la cueva de los letreros de Vélez Blanco, como ya he dicho, se encontró por primera vez el símbolo del Indalo, pero dentro no está solo representado el Indalo. Es un panel bastante grande donde hay plasmada una escena. Yo lo que hice fue fotografiar ese panel y dividirlo para poder relatar toda la escena y así poder entender el verdadero significado del Indalo… El cual es… Próximo episodio en tu casa leyendo el libro.

Una vez concluida mi primera andanza ya estaba preparado para afrontar mi gran aventura.

Que se titularía, La Sombra del Recuerdo, mi gran sueño.

LA SOMBRA DEL RECUERDO:



Como antes dije, hace unos 29 años, mi abuelo, me contó una historia real que yo guardé en mi memoria siempre, con la intención de, llegado el momento, poder darle luz para que jamás quedará a la sombra de mis recuerdos.
Después de probar mis armas en mi primera pequeña aventura, -el conjuro-. Decidí que era el momento de emprender la que en su momento decidí sería mi gran aventura. Como antes dije, esta se llamaría LA SOMBRA DEL RECUERDO.

Este libro habla de dos hermanos que, una vez estallada la guerra, les tocó vivirla o más bien, sufrirla en bandos opuestos.

Mi propósito o aventura la tenía muy clara. Dar luz a este hecho histórico desde la vivencia de dos hermanos obligados a enfrentarse en la contienda, por las locuras de unos y otros. Esto sucedió en muchas familias, estoy seguro que alguien de vosotros o vosotras tenéis familiares que pasaron por lo mismo.

La Guerra Civil no solo fueron las 4 o 5 batallas que vienen en los libros, ni los 9 o 10 nombres de generales etc… que también es importante. Para mí una parte importantísima y olvidada de aquella época, son las familias que vivieron con el horror e incertidumbre de no saber el paradero de su marido, hijo, hermanos… etc. Y eso, desgraciadamente, no vienen en los libros de educación.

Pero sucedieron más cosas igual de importantes.

Ahora algunos de vosotros estaís estudiando La Guerra Civil y La Segunda Guerra Mundial.

¿Habéis visto la película de la vida es bella? O ¿El niño de pijama de rayas?

¿Alguien me puede decir que esto?

¿Sabéis que más de 10.000 españoles (entre hombres, mujeres y niños) llevaron puesto ese pijama de rayas y este escudo?

No fueron solo los Judíos los que sufrieron aquel Holocausto Nazi (como durante mucho tiempo nos han querido hacer ver). Mi tio abuelo Francisco también sufrió aquel Holocausto.

Como os he dicho mi abuelo me contó aquella historia real. La historia de dos hermanos enfrentados durante la contienda española. Bien, uno era mi abuelo Andrés y el otro, su hermano Francisco.

Me gustaría hacer un breve resumen de cómo llegaron estos españoles a sufrir ese holocausto en campos de exterminio.

Francisco luchó en el bando republicano. En 1939 y una vez caída gran parte de Cataluña a favor del bando Nacional. Son miles de soldados republicanos y familias enteras que por miedo a represalias, exilian a Francia, la gran mayoría a pie. De allí el gobierno francés los introduce en campos de exiliados. Campos donde no había apenas agua potable y escasa comida. Seguro que os suena con lo que está pasando en Síria. Hay una imagen de un niño muerto en la orilla de una playa que seguro todos habéis visto. Estos exiliados españoles pudieron contemplar situaciones tan tristes como esta. Eso nos tiene que hacer reflexionar de que en el mundo algo no se está haciendo bien y sobretodo no está aprendiendo de épocas pasadas. En aquellos campos de exiliado de Francia no tardó mucho en propagarse las enfermedades de tifus o tuberculosis debidas a la precaria higiene, causando centenas de fallecimientos.

En 1940 estalla la Segunda Guerra Mundial y el ejercito francés empieza a reclutar a aquellos soldados republicanos españoles para su ejercito. Otra guerra más para estos soldados. Francisco, también queda enrolado en en las conocidas como Compañías de trabajadores extranjeros.

El ejercito alemán Nazi, invade gran parte del territorio francés y detienen a muchos de aquellos españoles. Aquí pudo cambiar la historia para todos ellos. Ya que Hitler llegado el momento escribe por carta a Francisco Franco indicándole que tiene presos republicanos españoles. Y le pregunta ¿Qué hace con ellos? La contestación sería la siguiente “esos presos a los que se refiere están declarados como apátridas (personas sin patria). El estado español pudo salvar a esos más de 10.000 españoles del holocausto y como no de una muerte más que anunciada. Pero no fue así.

La gran mayoría de españoles fueron trasportados en vagones de tren para animales hacía campos de exterminio. Mathausen, situado en un pueblo de Austria, fue elegido como el campo de exterminio por trabajo donde llevar a la gran mayoría de estos presos. De hecho al poco tiempo sería conocido como el campo de exterminio de los españoles. Otro infierno más para todos ellos, donde nada más al entrar el comandante del campo les dio la “bienvenida”. Indicándoles que aquellas chimeneas por las que no paraba de salir humo y que dejaba un olor a carne quemada, sería su única salida. (ficha de Francisco Caballero Mathaussen) y listado de los presos que entraron el 11 de septiembre de 1941.

Y así recibieron este escudo, un triangulo invertido con una s para diferenciarlos de otros presos de otros países (por ejemplo en la vida es bella podéis ver que el escudo a los júdios era la estrella de David). Ese escudo con fondo azul y una 's' significaba españoles apátridas o lo que es lo mismo rotspanier (rojos españoles) presos de no retorno. En 1941 Francisco, mi tio abuelo, comenzaba aquel nuevo infierno.
De los más de diez mil españoles que estuvieron presos en campos de exterminio nazi, tan solo sobrevivieron poco más de tres mil españoles.

Sucedieron muchas cosas hasta 1945, año en los que pudieron ser liberados.

Por desgracia ahora no hay tiempo para poder relatarlo. Por eso os animo a que vosotros nunca dejéis esto a la sombra y no os quedéis con parte de la historia porque este suceso siempre debe estar a la luz y sobretodo es parte de la historia de España. Que nos se os olvide.

Mi intención con este libro, es dar luz a nuestra historia que creo que es necesaria, la lucha de estos deportados en busca de la libertad merece ser conocida. Ellos se grabaron un lema, que decía asi: “No olvidar nunca a los que sucumbieron y cultivar el ansia de vivir, por si alguno sobrevive, llegar a contar lo que allí había pasado” ese lema era su lucha para hacer mundo mejor y esa es mi intencion. Durante esta investigación me he encontrado muchos gigantes, pero gracias a que antes de emprender mi aventura, “afilé mis armas”, me rodee de grandes escuderos que me ayudaron muchísimo en la investigación, a rocinante y por supuesto a mi dulcinea que me hicieron perder el miedo y me animaron a lanzarme a esta gran aventura.

Por último, os dejo mi reflexión y os pido que vosotros hagáis la vuestra.

Como Don Quijote de la mancha, que se lanzó a la aventura en busca de un mundo mejor. Yo también comencé mi aventura, todos nosotros tenemos el deber de impedir que esta barbarie, jamás vuelva a suceder. Por eso es importante el leer, querer saber, el aprender, el reflexionar por si mismo, el luchar contra gigantes, tener buenos sancho panzas, que en vuestro caso ahora tenéis en vuestros profesores al mejor escudero posible, un apoyo fundamental para haceros ver que esos gigantes tan solo son molinos. Por que vuestra dulcinea… siempre se merecerá que la vida… sea bella.

¿Y ahora os pregunto?
¿Es eso de tonto y mentecato?
Que no os engañen, no lo es.

Muchas gracias.

martes, 1 de mayo de 2018

CARTEL I JORNADA PARA LA MEMORIA HISTÓRICA EN BÁCOR - OLIVAR

El pueblo Bácor - Olivar (Granada), homenajeará a los dos deportados bacoreños que fueron deportados, en 1941, a campos de exterminio Nazi.

Próximamente se desglosarán los actos que se llevarán acabo durante esta gran jornada.

sábado, 16 de septiembre de 2017

PREGÓN FIESTAS BACÓR OLIVAR 2016

El escritor fue pregonero de las fiestas patronales de San Bernabé  2016 en Bácor Olivar (Granada).

martes, 12 de septiembre de 2017

MONUMENTO A LOS DOS BACOREÑOS DEPORTADOS EN CAMPOS NAZIS

Hace aproximadamente treinta años que supe de esta historia. Desde ese momento me prometí que algún día daría luz a estos dos bacareños que sufrieron lo inimaginable para sobrevivir. Hace siete años retome aquel relato que mi abuelo decidió contar a sus nietos aquella tarde de verano. El 15 de Mayo de 2016 cumplí mi promesa al publicar mi novela LA SOMBRA DEL RECUERDO. Historia que relata en gran parte la vida de estos dos bacoreños, JUAN BLANQUEZ EXPOSITO Y FRANCISCO CABALLERO GIMENEZ. Un gran paso para que sus nombres no se borren nunca de nuestra historia. Pero aún quedaban muchos pasos que dar y hoy, damos otro paso gingantesco hacía esa luz que merecen todos los que sufrieron aquel terrible trato inhumano.
Solo puedo dar las gracias a la alcaldesa de Bacor-Olivar ,LAURA MARTINEZ BUSTAMANTE  y toda la corporación de este excmo ayuntamiento, por tomar en cuenta mi propuesta y no dejarla caer en el olvido. Me consta que han remado muy fuerte para que esto hoy sea posible.
Quiero aclarar que en el documento aparece el nombre de Andrés Marín Hidalgo en vez de Juan Blanquez Exposito. Esto ha sido un error de transcripción (ya subsanado en la delegación) ya que los dos homenajeados son JUAN BLANQUEZ EXPOSITO (En Mathausen desde 11/9/1941 a 5/5/1945 que fue liberado) y FRANCISCO CABALLERO GIMENEZ (En Mathausen desde 11/9/1941 a 17/10/1943 que fue trasladado a Bunchelwald desde 17/10/1943 hasta 11/4/1945 aunque salió del campo el 5/5/1945.

HACE JUSTO 76 AÑOS 11/9/1941 ENTRARON AL INFIERNO, HOY 12/9/1941 DAN UN PASO MÁS PARA QUE SUS NOMBRES NO SE BORREN DE LA HISTORIA.


miércoles, 29 de marzo de 2017

EL MICRORRELATO "RECUERDA" ESTARÁ EN EL LIBRO #MICROALMERÍA2017

El microrrelato  'Recuerda'  de Juan Marín Hernández, ha sido seleccionado, entre más de 500 escritos, dentro de los 120 que portará un nuevo libro que publicará la Editorial Circulo Rojo a mediados de abril sobre microrrelatos referentes a Almería.  

RECUERDA
'Recuerdo nuestro primer beso frente al teatro Apolo. El miedo en aquellos refugios. El sí quiero ante nuestra Virgen del Mar, nuestros hijos... Recuerdos que tu mente va consumiendo. Te los recuerdo, para que tu enfermedad, nunca te los pueda arrebatar. Porque nuestro amor, el alzheimer no lo podrá borrar'




De entre todos ellos, el Jurado formado por el poeta Aníbal García; el profesor, poeta y dramaturgo Diego Reche; y el escritor y gestor cultural Antonio García, el elegido como ganador ha sido “Lluvia”, de Miguel Parra García.  

Los trabajos premiados, así como una selección de los trabajos presentados, pasarán a formar parte de una antología que se incluirá en el catálogo de la editorial Círculo Rojo. Esta antología será presentada en el marco de la Feria del Libro de Almería 2017, a celebrar entre los días 26 de abril y 1 de mayo. Tanto los autores de trabajos premiados como el resto de autores seleccionados recibirán una copia del libro en formato ebook y su nombre o pseudónimo aparecerá en la publicación junto a su texto.

La actividad culminará durante la Feria del Libro de Almería, donde se presentará el libro y los autores que han participado podrán firmar ejemplares de esta publicación, cuyos beneficios irán destinados a las actividades de fomento de la lectura que Círculo Rojo está desarrollando durante 2017 con el apoyo de Obra Social La Caixa, a través de una asociación recientemente creada.

Todos aparecerán en un libro titulado #MicroAlmería 2017, que se publicará a mediados de abril y se presentará en la Feria del Libro de Almería.

Listado de participantes seleccionados (120)

J.A. López Almena

Juan Jesús Sánchez Ortega

Olga Blanco

Jorge Segura Clara

Toño Jerez

Lucas García

Fran García

Carmen López

José María Gil Cruces

JS Uroz

Fran Martín

Christian Menéndez Cano

José Luis Cantos Torres

Juan Jesús Martínez

Sonia Sevilla

Ramón González

Víctor Pérez Castro

Agustín Roble Santos.

José Luis Mora

Frank López

Pedro Carricondo Sáez

Rafael Jiménez Torres

Pepe Martínez

Evaristo Salas

María Campra

María Vázquez

Silvia Asensio

Caterina Chevalier

Miguel Ortega

Nuria Ginel

Domingo Torrente Miras

Meriwan kenobi

Esteban Santiago

Pablo Manrique Yebra

Patricia Herrero Santos

Pablo Martínez Morillas

Ana Granados

Antonio Carreño

Juan Antonio López Rincón

Juan Marín Hernández

Pepe Cazorla

Ana López López Expósito

Rafael Leopoldo Aguilera Martínez de Oña

Miguel Fernández

Alicia Belén Torres Muñoz

Alfonso Fernando Quero González

Dill McLain (Suiza)

Isa de la Rosa

José María Jiménez Rivera

Jesús Muñoz

Francisca Martínez Gázquez

Javier Jesús Rodríguez Ruiz

Lourdes Martínez

Gely Martínez

Fran Sánchez

Mar Contreras

Jesús Godoy García

Mari Carmen Martínez García

Rocío Juárez

@M4rySand

David Martínez Montoya

José Antonio Hernández

Juan Ortiz

María Ángeles Lonardi

Javier Irigaray

Jessica García

Sara G. Molina

César Vargas

Sarr Usman

Candela Tuck

Jesús Salazar

Sergio Capitán

Matías Estévez

Francisco Hernández

MGL

Salvador Castelo

David García

Guillermo Cruz Molina

Carmen de la Esperanza Aldomar Gómez

Alberto Montoya Alonso

Ana Cristina Sánchez Berbel

Fran Cazorla

David Callejón

Carlos Gutiérrez Gutiérrez

José Luis García Nova

Paco Belver

Marta Baonza Jerez

Juan Manuel Orberá Hernández

Mari Carmen Martínez Rodríguez

Sara Álvarez Martínez

AlmaLeonor

Marina Rodríguez Rubio

Manuel Artero

FJ Martínez Iribarne

Mamen Puertas Velarde

Merce Jurado

Pablo Mateo Martín

Sergio Vílchez

Iris Buendía

Ángela Salinas Hernández

Francisca M. M.

José Espínola

María José del Rey Maeso

Miguel Parra García

Antonio Cazorla Castellón

Ángeles Del Pino

Diego Alarcón Díaz

Ángel Lara

Raquel Berenguer Córdoba

Óscar Fábrega

Rubén Hellín Méndez

JuanMo Giménez

Juan Francisco Rodríguez Ruiz

Jesús Santiago

Lola Sánchez Rozas

Jorge Barroso

Loysis Orozco

Pol Andreu Sansano

Natalia Aguado

Verónica Cuadrado


domingo, 10 de julio de 2016

PRÓLOGO INTEGRO DE "LA SOMBRA DEL RECUERDO"

J
A principio de este año, le hice una propuesta al que hoy es un gran amigo, Pepe Sedano. Pese a dudar durante unos minutos, aceptó. En apenas 2 días me mandó el que sería el prólogo de mi nueva novela, desgraciadamente no se pudo incluir todo el texto, por eso, hoy quiero compartirlo con vosotros. Siempre estaré agradecido a está persona por abrirme sus puertas de  su sabiduría además, de su casa (todo un museo de nuestra memoria histórica y por supuesto regalarme su amistad. Gracias amigo Pepe algún día se te reconocerá todo tu esfuerzo por dar luz a nuestra historia. 
“LA SOMBRA DEL RECUERDO”
PRÓLOGO
Pasada la primera semana de enero de 2016, a.d., un amigo, que lo sigue siendo en el momento de redactar estas líneas, me hizo una proposición casi “indecente”. Que escribiese el prologo de la novela que ahora tienes en tus manos. Confieso que casi me ruboricé, a pesar que el otoño se instaló en mi vida hace algunos años y, por si fuera poco, peino canas hace más tiempo todavía que esa estación vital tocara a mi puerta y se la abriera de par en par. Un desasosiego descarado, una extraña sensación fue invadiendo mi cuerpo hasta adueñarse completamente de él.
Para una persona, -como es mi caso-, que escribe sobre temas relacionados con la historia de la comarca de La Alpujarra, donde resido, de sus gentes, de los acontecimientos ocurridos en el devenir de la misma desde que fue poblada, no le hubiera resultado difícil aceptar este encargo que, a la vez es un regalo envuelto en tarro de esencia,- o de veneno, como dirían otros-, aunque en mi caso, desde luego que lo es de lo primero, y desde el mismo momento que me ofreció esta oportunidad de “asomarme” por esta “ventana” y, a través de ella, “hablar” contigo, ya es para mi el regalo más grande que, por estas fechas, hubiera podido recibir; por tal motivo me siento el más honrado de los mortales consciente, además, que nunca encontraría las palabras suficientes para testimoniarle mi agradecimiento.
El autor del libro que ojeas, Juan Marín, sabe que en el momento que leí su mensaje, ofreciéndome esta oportunidad única, no dudé en confirmarle el “placet”; aunque también sabe que, acto seguido, un profundo estremecimiento recorrió mi cuerpo, empecé a temblar por haberme precipitado quizá, en confirmarle que me enrolaba,- hablando en términos marineros-, en esta incierta singladura e insegura derrota, pensando, con razón, que seguramente este inconexo prólogo a su novela no estaría a la “altura” de la misma, cosa que no dudo sea una realidad.
Le comenté a mi hija este ofrecimiento y no dudó, -antes que yo le indicara mis temores-, en decirme que estaba más que capacitado para ello, ¡Qué te va a decir una hija! Confieso que se me vino a la cabeza el encargo de Violante a Lope de Vega para que construyese un soneto. Los dos primeros versos, del primer cuarteto, me los aplicaba al pie de la letra; dicen así: “Un soneto me manda hacer Violante/que en mi vida me he visto en tal aprieto/…”. Yo le dije a Juan que, como Lope de Vega, nunca me había puesto a escribir un prólogo aunque… ahora que lo pienso, no es cierto. Escribí uno, hace unos años, a un amigo que quería publicar un libro pero que, lamentablemente, quedó en eso: quería publicar… Era reducido pero se escribió, y escrito está, aunque inédito. Ya le llegará su hora. De todas maneras, estos renglones que has leído hasta ahora, que forman parte del prólogo encargado por Juan, han sido escritos con dudas, con muchas dudas de lo que debería de ser un prólogo y de lo que realmente resulte. Salga lo que salga será mi ópera prima, por lo que espero seas, lector/a, condescendiente con este prologuista.
Antes de continuar, y de entrar en lo que realmente es la historia que contiene la novela que ahora sostienes, quiero presentarme: soy José Sedano Moreno,- Pepe Sedano, como me gusta que me llamen. y porque así comenzaron a hacerlo mis progenitores-. Fui un mal estudiante que consiguió, con algo de retraso, una Diplomatura aunque ésta no me sirvió de mucho, o sí –como diría un gallego-; conseguí una plaza de funcionario en el Ayuntamiento de Berja hace más de tres décadas y desde entonces me dediqué, por las tardes, a hacer lo que más me gustaba: investigar. Investigar a los posibles almerienses que habían sido deportados a campos de concentración nazis, ver los que habían muerto allí así como los posibles supervivientes –me enteré por casualidad, con más de treinta años, que había habido españoles deportados a campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial-.
Más de treinta años después, se han publicado una miríada de títulos, se han proyectado películas, documentales, ha habido exposiciones sobre el tema pero, te puedo asegurar que cuando empecé no había, prácticamente, ni un solo título publicado que hablara sobre este tema. Un silencio sepulcral se había adueñado del país durante más de 40 años. Si no se sabe es que no ha ocurrido, más teniendo en cuenta que, en su momento, se había dicho que “fuera de España no había españoles”; por tal motivo los que sí sobrevivieron no pudieron regresar a España como españoles, se les había negado la nacionalidad, los habían convertido en apátridas, les negaron –igualmente- la condición de “prisioneros de guerra” y por tal motivo no se les pudo aplicar la Convención de Ginebra…
Cerca de 10.000 españoles fueron a parar a Mauthausen (Austria), otros los mandaron a Dachau, cerca de Munich (Alemania), otros terminaron en Buchenwald (Alemania), algunos pocos pisaron el suelo de Treblinka (Polonia) o el de Sachsenhausen (Alemania), incluso algunas decenas de mujeres españolas también supieron lo que era un campo de concentración nazi: Ravensbrück fue exclusivamente para ellas.
He escrito sobre lo que he estudiado e investigado –fuera de las horas normales de mi trabajo- y he publicado algunos artículos en revistas especializadas en Historia, he dado conferencias a alumnos en diversos IES –en Berja, en Huércal de Almería-, también sobre los jiennenses, en el Aula de Cultura de la Diputación de Jaén donde observé, por primera vez, mi nombre escrito sobre la mesa donde tenía que hablar al público asistente. Debajo del nombre aparecía la siguiente lectura: “Investigador de la Memoria Histórica”. Alguien me había reconocido esos más de treinta años de dedicación al estudio de los deportados españoles y de los campos de concentración donde habían estado. Me sentí, en esta ocasión, reconfortado y agradecido. Igualmente me ocurrió cuando pude comprobar, por mi mismo, cómo era Mauthausen por dentro. En el verano de 1995 conseguí ese inconcebible objetivo y, confieso, me sentí mal porque dejé que mi imaginación volara, con todo lo que ya sabía sobre ese campo y sobre quienes lo ocuparon; reviví las escenas que allí habían pasado durante tanto tiempo y… fue una amarga experiencia pero, por otro lado, un objetivo conseguido.
Y de eso, y de muchas cosas más, trata la novela que estoy intentando prologar. Pero, claro, no podrías entender el por qué había españoles en esos siniestros lugares, de impronunciable nombre, si antes no sabes algo de por qué, cómo y cuándo tuvo lugar la sublevación militar en julio de 1936, y las consecuencias que tuvo dicha insurgencia militar aunque, la verdad, las diferencias venían de antiguo. Decía Manuel Azaña que:
“Los dos impulsos ciegos que han desencadenado sobre España tantos horrores, han sido el odio y el miedo. Odio destilado lentamente, durante años, en el corazón de los desposeídos. Odio de los soberbios, poco dispuestos a soportar la ‘insolencia’ de los humildes. Odio de las ideologías contrapuestas, especie de odio teológico, con que pretenden justificarse la intolerancia y el fanatismo. Una parte del país odiaba a la otra, y la temía”.
Lo cierto es que una guerra tuvo lugar en España durante casi tres años, una guerra cainita que, como una maldición bíblica, cayó sobre España, sobre los españoles y sobre las familias españolas. Algunas, desde luego, lo percibieron más que otras. Unas vieron como dos hermanos lucharon en bandos contrarios, en otras no fue el caso pero sí que varios hermanos se fueron a la guerra dejando tantas lágrimas y tantas ausencias en casa y a unos padres desesperados por no saber si volverían a ver vivos a sus hijos; las más, dependiendo bajo qué fuerzas militares estaba ese pueblo, ese lugar, esa ciudad... lo pasaron peor que otras. Había que sobrevivir el día a día, conseguir comida, huir de las viviendas cuando sonaba una sirena, o cuando se escuchaba el zumbido de los motores de la aviación, -no sabías de qué bando era y tampoco si bombardearían o no-, en un sin vivir cotidiano al que nunca, durante lo que duró la contienda, se acostumbró nadie.
Lo que fue, según algunos historiadores -tanto nacionales como foráneos- un ensayo de lo que seis meses más tarde sería el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, lo pudieron comprobar cerca de medio millón de españoles que, en el bando perdedor de la guerra –por muchas razones que no vienen al caso-, tuvieron que atravesar los Pirineos, por los puestos fronterizos y buscar refugio en territorio galo. Los campos de refugiados –si es que se les podía llamar así al principio de su llegada- bajo alambradas y mal preparados en todos los sentidos, acogieron a esta barahúnda humana para impedir que se desplazara por todo el territorio francés.
El gobierno galo tenía que dotar de servicios, dar de comer y otras circunstancias a miles de criaturas y ofreció la posibilidad, a quien quisiera de retornar a España; de hecho el gobierno español facilitaba la entrada en su territorio a todos aquellos que decidiesen el retorno, que estuviesen libres de cargos y no tuviesen causas pendientes con la justicia española. Miles de ellos volvieron, otros tantos miles se arrepintieron de hacerlo. Porque para la mayoría de los retornados comenzó otro episodio, si cabe, peor que el que habían dejado en Francia. Recluidos en prisiones primero, en campos de concentración y de trabajo después, juicios sumarísimos, penas de muerte al amanecer junto a la pared de un cementerio, o en el barranco más próximo, o en la cuneta de un apartado camino o…levantando, a golpe de sudor, de enfermedades, de muertes, edificios monumentales que perpetúen la memoria de un megalómano… ese fue el panorama, recién terminada la contienda civil española; desde aquél 1º de abril de 1939 hasta bien entrados los años 40, los fusiles no pararon de escupir fuego.
Muchísimas madres, hermanas, esposas no dejaron de llorar hasta que ya no les quedó ni una lágrima que derramar. Y lo hicieron porque ellas fueron el blanco, igualmente, de los que, no pudiendo detener a los que se fueron a otro país, eran familiares de “desafectos”, luego ellas también lo eran. Las mujeres de los republicanos fueron el exponente físico de la represión y la inquina fascista, siendo peladas, obligadas a tomar purgantes (sobre todo aceite de ricino), y sufriendo el escarnio y la humillación pública.
El color negro predominó en aquella España que iniciaba la década de los 40, la del estraperlo, la de las cartillas de racionamiento, y predominó ese color porque casi media España se convirtió en un cementerio y el luto estaba muy arraigado en la cultura de todos y cada uno de los pueblos de nuestro país aunque, para la otra mitad, lo que se estaba haciendo era justo y necesario hacerlo y, además, porque la “justicia” así lo había decidido.
Al mismo tiempo, mientras la otra media España era testigo de lo que acontecía en el territorio patrio, al otro lado de la frontera, en los campos de refugiados franceses, Francia pedía ayuda a los varones que estaban en todos y cada uno de esos campos de refugiados levantados sobre la marcha, y con prisas, para tener más o menos controlados a esos cientos de miles de “indeseables”,- como les llamaron cuando empezaron a llegar a territorio galo- que ahora, se convertían en “deseados” toda vez que las autoridades francesas los necesitaban para reforzar sus defensas a todo lo largo de la frontera con Alemania visto que, habiendo sido invadidas Polonia y los Países Bajos, el siguiente paso sería Francia, como en realidad fue.
La guerra relámpago alemana frustró, por un lado las aspiraciones francesas de tener su frontera fuertemente defendida, por otro significó la detención, en masa, de miles de trabajadores republicanos que se habían alistado en las Compañías de Trabajadores Extranjeros, las CTE. Ellos, los republicanos, fueron de los primeros en llegar a Mauthausen y también los que se encargaron de terminar de construir ese pétreo edificio, sobre una colina próxima al idílico pueblo de igual nombre. Pero antes tuvieron que pasar por alguno de los centenares de stalag dispersos por todo el territorio alemán. El paso por éstos significaba “la cuarentena”,-aunque no tenían porqué ser exactamente los 40 días-, de modo que al llegar al campo de concentración estuviesen listos, al cien por cien, para aprovechar la mano de obra que llegaba nueva cada día.
Los españoles recluidos en estos campos de prisioneros de guerra, como hemos visto en renglones anteriores, no tuvieron la posibilidad de ser reconocidos como prisioneros de guerra,- como hicieron con los demás-, y por tal motivo se les negó la aplicación de la Convención de Ginebra, y se les “marcó” con un indigno triángulo azul, color que distinguía, en el interior de aquél recinto, a los sin patria, o sea, a los apátridas. No ocurrió así, por ejemplo, en Dachau o Buchenwald, que se les significó con triángulos rojos, indicativos de los presos políticos.
Sin embargo lo peor estaba por venir. Juan, el autor de esta novela, lo sabe bien y lo podrás comprobar conforme vayas leyendo las páginas que siguen. Una profunda investigación en el tema “deportación” y “campos de concentración nazis”, así como haber bebido en los archivos de Alemania donde está contenida toda la información sobre dichos temas, además de haber tenido, directamente familiares que vivieron para contarlo, han hecho posible que vea el final una obra, -esta novela que lees-, que te va a sorprender, que no te va a dejar indiferente, que no vas a dar crédito a lo que significó estar tras los ciclópeos muros de granito de Mauthausen, que no vas a creer que el ser humano fuese capaz de hacer lo que hizo con sus semejantes.
Pero, acompáñame. Vamos a cruzar el umbral de este infame campo. No sabes lo que nos espera.
Entre ladridos de perros, empujones, culatazos, hambrientos, con frío, los algo más de cuatro kilómetros que separan la estación de trenes hasta lo alto de aquella colina, se hacían interminables. La masa pétrea, conforme te acercas, se hace mayor y cuando divisas la puerta de entrada ves, sobre el umbral, una enorme águila con sus alas extendidas sosteniendo, entre sus garras, la cruz gamada, la esvástica nazi. Vamos a entrar en el infierno (un deportado español, que había sido oficial en el ejército republicano, estuvo en este campo y sobrevivió. Escribió un libro contando su experiencia en el interior del mismo y lo que vio allí. No pudo encontrar un título más apropiado: “Lo que Dante no pudo imaginar”[4],- refiriéndose al infierno en su libro “La divina comedia”-).
Acabas de traspasar esa siniestra puerta y comienza un nuevo calvario: inspección médica que casi todo el mundo pasa, rapado de todo el vello corporal, de todo, toma de filiación, inscripción en el libro registro del campo y, a partir de ese momento, dejas de tener nombre, de tener apellidos… Te has convertido en un número y, ¡¡Ojo!!... Ese número lo tienes que aprender de memoria porque cualquier oficial nazi de las SS, a la hora de dirigirse hacia ti, eres tú quien tiene que identificarse con el número de matrícula que te han asignado pero... ¡En alemán!, un idioma que desconoces y que tiene la singularidad que la unidad va delante de la decena unida con el nexo “und”, o sea, si tienes el número 2542, tendrías que identificarte como 25 (cinco y veinte) 42 (dos y cuarenta), es decir: Fünfundzwanzig zweiundvierzig y, además te darán un infame traje a rayas compuesto de chaqueta, pantalón y gorra, así como unos pantuflos queriendo imitar unas zapatillas. Te asignan un block (barracón) donde harás tu vida, menos el tiempo que estés trabajando en el kommando (por regla general: grupo de trabajo exterior del campo principal; también podía ser en el interior) que te asignen.
Si es en la cantera… has tenido mala suerte, raro era el que llegaba a los seis meses trabajando allí. Había motivos suficientes, y no solo los guardias SS: una escalera infernal para acceder a la cantera, con 186 peldaños irregulares, excavada en el propio granito, llamada la “escalera de la muerte”; un camino que conducía a la misma, llamado el “sendero de la sangre” y un cortado vertical, junto al camino donde estaba propiamente la cantera, llamado la “pared de los paracaidistas”.- algunos aprovechaban este cortado para suicidarse, arrojándose sobre el suelo pedregoso a unos 70 metros de altura-. Pero no acaba ahí tu supervivencia, que siempre estará al libre albedrío de un caprichoso oficial de las SS.
Para estar vivo, un día más, tenías que tener presente tres cosas importantísimas y por este orden: una gorra, una escudilla y unos zapatos.
Una gorra porque, para pasar lista por la mañana, formados delante del block que te haya correspondido, en la explanada de los barracones, tenías que descubrirte y volverte a cubrir a una orden, en alemán, para un caso u otro. El número de personas formadas tenía que coincidir con el mismo número de la lista de la noche anterior. Si algún deportado moría en la noche, tenían que sacarlo sus compañeros muerto y colocarlo en la fila para que no variara ese número. Si no tenías gorra para descubrirte, una bala acababa con tu vida en un instante pero, además, tenías que descubrirte al paso de cualquier oficial SS. Se dieron casos que robaron gorras y los robados tuvieron que hacer lo mismo, a sabiendas que a la mañana siguiente, el que se había quedado sin gorra sería asesinado fríamente, porque no había podido conseguir, en tan poco tiempo, una prenda similar.
Una escudilla donde poder echarte la sopa de nabos que, casi a diario, era el menú que te servían –muy por debajo de las mínimas calorías que necesita una persona para sobrevivir-; si no tenías ese recipiente, no te podían echar la sopa y, por consiguiente… no comías. Paradójicamente, casi a diario, había peleas por quedarse de los últimos en recibir la comida… Los pocos restos sólidos de los nabos, o similares, siempre estaban abajo del todo. El primero que accedía al lugar de reparto del alimento solo recibía caldo, nada más. Por la mañana agua negra caliente, sucedáneo de café o algo que se le parecía; por la noche un trozo de pan, con algo de salchichón o similar, a todas luces insuficiente para una persona que tenía que trabajar, además, con sobre esfuerzo.
Unos zapatos, o zapatillas, o pantuflos… algo que cubriera tus pies porque, o bien una herida mal curada –casi siempre- te producía la gangrena y… estabas muerto o, por el contrario, era el suelo congelado en los terribles inviernos de Centroeuropa quien te congelaba un dedo, o dos, o toda la planta del pie y… al final la gangrena también aparecía.
Todo esto,- siempre nos quedaremos cortos a la hora de contar cómo era la vida en el interior de un campo de concentración, en este caso, Mauthausen-, ocurría en la mayoría de los campos. Mauthausen y Auschwitz II-Birkenau, de categoría III (muerte por el trabajo, en el primero; exterminio directamente en el segundo) destacaron por encima de otros, quizá de nombre más habitual como Sóbibor, Treblinka, Majdanek, Theresienstadt. En todos ellos una pestilente chimenea, o varias, anunciaban –tanto en el interior como en el exterior del recinto- de qué se trataba. Las muertes había que ocultarlas y qué mejor que uno, o varios, hornos crematorios para que se encargaran de ese trabajo.
En la más de las veces fueron insuficientes y los bulldozers se encargaron de abrir cerca de los campos, profundas zanjas para que se convirtieran en fosas comunes, con la ayuda de cal viva y tierra encima, que ocultara el rastro de tanto asesinato. En otros campos ni siquiera les dio tiempo de abrir zanjas… se amontonaron los cadáveres, en tétrica imagen de muerte y desolación, en inimaginables posturas contrahechas, carcomidas de mugre y de sus propias heces que, antes de morir, habían hecho acto de presencia.
Cuando sus puertas se abrieron un profundo hedor les delató lo que en su interior había ocurrido, que estaba ocurriendo en ese preciso instante en que una unidad militar hizo acto de presencia, cuando ya todos habían huido –los mandos principales- o se habían suicidado antes que verse, bien ante un pelotón de fusilamiento, bien ante una cadalso que les indicaría que iban a ser colgados en cuestión de pocos minutos.
Lamentablemente murieron miles de prisioneros en los campos cuando éstos fueron liberados. Y la causa no fue otra que por comer lo que no habían comido en meses, en años. A pesar de que se les había advertido… no hicieron caso. Sus estómagos no estaban preparados para recibir, digerir y metabolizar ese exceso de comida que, en un momento dado, tuvieron al alcance de su mano… y no lo dudaron, se lo llevaron a la boca, como un acto reflejo, como un instinto de supervivencia que su cerebro no le dio tiempo a procesar y de avisar.
Liberados de la opresión nazi, en cada uno de los campos donde hubo españoles, se les presentó otro gran problema: no eran españoles, no eran franceses, no eran austríacos… les habían usurpado su nacionalidad ¿A dónde ir? ¿A la España de Franco para entrar en otra cárcel por desafecto al régimen? O lo que es peor, a enfrentarte a juicio sumarísimo y enfrentarte ante un pelotón de fusilamiento… Francia los acogió, los hizo suyos, les dio la nacionalidad francesa. En Francia rehicieron su vida, formaron hogares y tuvieron hijos a los que contar lo que les había sucedido para que éstos, a su vez, volvieran a contarlo a los suyos y para que lo que pasó en aquellos días no se olvide jamás. Esa fue la promesa que hicieron los supervivientes españoles en las duchas de Mauthausen antes de abandonar el campo. Todos la cumplieron. Con el tiempo algunos regresaron, ya mayores, mara morir en la tierra que les vio nacer, otros, por el contrario, lo hicieron en los países de acogida.
Con la lectura de esta historia, que con tanta pulcritud literaria ha escrito Juan Marín, te hará pensar que quizá la historia que has estudiado en tu escuela, en tu instituto, no es la misma que la que estás leyendo ahora o que acabas de leer, que ni siquiera conocías la existencia de españoles deportados a los campos nazis y de todos los que allí murieron (cerca de 7000 en Mauthausen, de los algo más de 9.000 que allí llegaron); que tampoco sabías qué pasó en nuestro país una vez que termina la guerra aquél 1º de abril de 1939 hasta casi la década de los 50.
Si la lectura de esta obra ha servido para que tomes conciencia de lo que pasó, porqué ocurrió, cómo fue y quiénes lo llevaron a cabo y, por tanto, sepas un poco más de lo que hasta ahora habías conocido sobre ese particular… ya es un éxito para el autor y puede sentirse más que satisfecho. También es un ruego, como el que hicieron allá en las duchas de Mauthausen los supervivientes de ese cataclismo humano, el que se sepa lo que en ése -o en los centenares de campos- ocurrió para intentar, de alguna manera, que no vuelva a repetirse. Como aconteció… tiene que saberse. Ya no es época de oscurantismos, ni de leyendas negras, ni de falsas interpretaciones de la Historia. Lo que ha pasado hay que contarlo tal y como pasó, no interpretarlo del modo más favorable a unos o a otros, como ha venido pasando hasta ahora.
Esta novela es un libro de Historia porque está basado en hechos reales, demasiado reales. Conforme vayas pasando páginas te irás metiendo en los personajes y te atraparán, de tal manera, que harán irresistible el querer leer una página más, por ver qué pasará, cuál será el final de esta historia, tan llena de amor pero, al mismo tiempo, también colmada de pena, de mucha pena pero… sigue leyendo porque… ahora viene lo bueno, lo interesante, la historia real que nos cuenta Juan.
Pepe Sedano
Berja, 15 de enero de 2016